Educación Financiera

Por Edgar M. Tejada García

Este artículo fué publicado en la revista Players.

Si contáramos con Educación Financiera tendríamos más herramientas para enfrentar un mundo económico como el nuestro. Sabríamos, por ejemplo, como manejar una chequera o una tarjeta, e identificar y escoger el mejor servicio que el mercado puede  proporcionarnos para nuestros planes de crédito, ahorro, inversión, protección y retiro.

Nos evitaríamos problemas con el famoso Buró de Crédito, pues desde muy jóvenes estaríamos conscientes de lo importante que resulta mantener un crédito, para qué sirve y la mejor forma de usarlo, entre muchos otros relevantes detalles.

Estos conocimientos también harían posible que el Gobierno ahorrara millones de pesos, considerando que la gente aprendería a planear su futuro económico, crear su propio plan de retiro y su seguridad en salud, lo cual haría innecesario enfrentar la carga financiera de millones de mexicanos sin solvencia económica a edades avanzadas.

Parte de la Educación Financiera a impartir en las aulas, sería saber identificar las etapas de vida por las que la gran mayoría de nosotros pasaremos o estamos pasando, conociendo en qué consisten, pero sobre todo, distinguiendo las situaciones regulares a enfrentar. Algunas características de estas etapas son:

•De los 22 a los 35 años

Inicio de la etapa productiva, en que comenzamos a trabajar para formar un patrimonio personal y familiar. El ingreso puede no ser mucho, pero sí las energías. Empiezan los compromisos económicos (tarjetas de crédito, crédito automotriz e hipotecas). Ahorrar no es muy común, pues “aún falta mucho para pensar en eso, estamos muy jóvenes”.

•De los 30 a los 45 años

Poco después llegan los hijos y con ellos la necesidad de planear con urgencia nuestras finanzas. Surge el imperativo de mantener un nivel de vida, ampliar el patrimonio y también de enfrentar gastos de maternidad y educativos primarios. Ya se piensa en el ahorro, pero tampoco se realiza, porque “ahorita no podemos, hay muchos gastos, sólo hay que esperar a salir de algunos compromisos”.

•De los 45 a los 55 años

En un abrir y cerrar de ojos nuestros hijos inician su vida universitaria, les querremos ofrecer la mejor educación posible o por lo menos la misma que nosotros recibimos, la familia demanda más al tener que apoyar las necesidades económicas de nuestra pareja e hijos pre adultos. Es un periodo muy demandante, y si anteriormente no iniciamos un planeación de protección patrimonial, empezaremos a tener problemas.

•De los 60 a los 70 años

Llega la época de retirarnos, y si no planeamos una protección financiera, seremos parte del 98% de mexicanos de esta edad sin solvencia económica, ya que probablemente dependeremos de alguien más.

Por lo anterior es importante que se acerque a su Asesor Financiero para que juntos diseñen un plan que le permita sortear el futuro a través de los mejores servicios y productos del mercado. Recurra a una persona preparada y certificada con visión independiente y que no trabaje para una compañía en particular.

Creditos de Foto: Dreamstime. Fotografa: Xalanx